El vino color de rosa

Hablamos de los vinos rosados, tantas veces confundidos con los claretes, pese a que estos últimos ya han sido eliminados en las normativas de la Unión Europea. Los vinos rosados, que antes eran poco valorados, son fruto de la maceración del mosto con sus hollejos hasta conseguir el color deseado. También se producen con procesos similares a la vinificación de los vinos blancos.

Sus tonalidades dependerán de las variedades de la uva y del tiempo de maceración y podemos afirmar que su calidad no depende de su color.

En Bodegas Ayuso elaboramos rosados con las marcas Castillo de Benízar y Abadía del Roble, vinos muy elegantes y llenos de sutilezas.

Castillo de Benizar, de color frambuesa, ofrece aromas a fresa y grosella. Es muy goloso y frutal, y marida a la perfección con arroces y pastas.

Abadía del Roble, de color rosa grosella, es un vino muy fresco, afrutado y con matices florales, ideal para guisos marineros.

La magia de los taninos

En la cultura del vino, en el lenguaje de las catas,  se habla con frecuencia de las sensaciones tánicas, lo que aportan los compuestos polifenólicos: sustancias orgánicas vegetales presentes en las uvas.

Los taninos se encuentran en muchas frutas y naturalmente en el racimo de uvas, tanto en la piel y semillas como en los palillos.

Los hay más o menos finos según provengan de la piel y se hayan despalillado o no los racimos, pero en cualquier caso proporcionan al vino su sensación astringente y pigmentos que ayudan a estabilizar el color.

También cumplen una importante función durante la crianza, pues están presentes en el roble.

Como la calidad del vino depende de su estructura, los taninos son elemento fundamental ya que aportan estabilidad a los caldos y sobre todo cuerpo y astringencia. Un aporte que dependerá del grado de madurez de las uvas.

De la investigación científica, de estas y otras sustancias presentes en el vino conocemos su carácter antioxidante y las propiedades que lo convierten en cardiovascularmente saludable, siempre que hablemos de un consumo moderado.

 

 

 

 

Del acero a la madera

En nuestra bodega hemos vivido en los últimos años un exigente y continuado proceso de modernización y adaptación a las más sofisticadas técnicas que nos ayudan a elaborar los mejores vinos.

La tecnología nos permite, cuando las uvas llegan a la bodega, una recepción muy controlada para analizar y clasificar los racimos.

Los nuevos tanques de acero inoxidable son autovaciantes y autolimpiables y su doble camisa asegura un control perfecto de la temperatura exacta para una adecuada fermentación.

Pero la parte esencial del proceso sigue siendo la permanencia del vino en las barricas de roble y la crianza que proporcionará a los caldos todo el aroma y el sabor.

Modernidad y tradición se unen en un proceso que aprovecha los avances tecnológicos que nos instalan en la modernidad, al tiempo que la buena madera completa un minucioso proceso para ofrecerle los mejores crianzas y reservas.