Diccionario del vino

Para esas ocasiones en las que nos encontramos con términos de uso común en el mundo del vino y la enología, y cuyo significado exacto desconocemos, es muy recomendable navegar por la red.

Hoy, afortunadamente, podemos encontrar sitios que nos pueden ayudar a entender los vinos para disfrutarlos más y mejor.

Entre estos podemos recomendar la web diccionariodelvino.com que ofrece una completa información, ordenada alfabéticamente, de tantos aspectos interesantes, cuyo conocimiento puede ser de gran utilidad.

Navegar por la cultura del vino también es un placer lleno de curiosidades.

Así por ejemplo, podemos descubrir que el vocablo ‘mantequilla’ se aplica al aroma noble presente en vinos de calidad que han tenido fermentación maloláctica.

Si nos hablan de “impetuoso” sabremos que se refieren a un vino tinto cálido y robusto.

Y si leemos sobre los aromas primarios descubriremos que se clasifican en 4 apartados: florales, vegetales, frutales y minerales.

Los aficionados al vino tienen la suerte de contar con abundante divulgación, como la citada, que suele venir acompañada de otros apartados interesantes referidos a las variedades, el vocabulario de cata, las denominaciones de origen, etc.

 

Cata y copa

A la hora de catar un vino hay muchos aspectos que influyen en la percepción y uno de ellos, que resulta fundamental, es el tipo de copa que se utilizamos.

Para empezar es necesario que la copa sea transparente de cristal soplado y sin tallar pues de esta forma percibiremos perfectamente el color y la brillantez del vino.

Para los vinos tintos necesitamos copas un poco más grandes para poder mover el vino y que este respire y para una mejor apreciación de los aromas.

Y es muy conveniente sujetar la copa por el pie para no calentar el vino.

Entre las más apreciadas por los expertos nos encontramos con las copas llamadas “Borgoña” que admiten gran volumen y tienen la boca ancha y ,por otro lado, las denominadas “Burdeos” que tienen el cáliz más alto.

Lo importante en todo caso es la actitud que debemos adoptar en cuanto a interés y concentración para catar con los cinco sentidos. Así comprobaremos que poco a poco, en las fases olfativas y gustativas,  mejoran  nuestros conocimientos y obtenemos un mayor placer y disfrute.

Cocinar con vino

Hablamos habitualmente de recomendaciones y sugerencias para el maridaje del vino y los alimentos ya elaborados, pero no es menos importante este maridaje cuando se trata del vino como uno de los elementos integrantes de las recetas.

En muchas de ellas, macerar, adobar o marinar son procesos importantes para conseguir los mejores sabores.

Para cocinar con vino conviene tener en cuenta que aquellos elementos presentes en el vino como los taninos, los azúcares o los ácidos proporcionarán a los platos toda su expresión, los sabores y matices que se deben tener en cuenta. Por ejemplo, si preparamos una receta que contiene limón será mejor disminuir su cantidad o comprobar que el vino no sea demasiado ácido.

Cualquier aficionado a la cocina habrá preparado alguna vez unos mejillones o almejas a la marinera con vino blanco o un guiso de ternera con vino tinto, pero pocos se atreven a utilizar un vino tinto para cocinar rape, bacalao o atún que admiten este maridaje con excelentes resultados por tratarse de pescados carnosos o grasos.

En general los vinos tintos, ayudan a ablandar las carnes y mejoran los sabores cuando se reducen las salsas y proporcionan un buen color a los platos.

Son la mejor opción cuando cocinamos salsas con cebollas o zanahorias.

Los blancos secos y la cocina del pescado maridan con toda naturalidad, pero pruebe también al cocinar con nata e incluso con carnes blancas.

Otra recomendación muy importante es evitar el vinagre, que sin duda es el enemigo natural del vino.

Y también, no dude en utilizar vinos de calidad. Sus recetas se lo agradecerán

 

Disfruta la cata

Aunque la cata profesional de un vino nos proporciona toda la información de sus características y cualidades, queremos animar a los aficionados a que practiquen el placer del conocimiento, dentro de las facultades que todos podemos poner en práctica.

Catar un vino con algún conocimiento básico de los procedimientos nos ayudará a disfrutar más de nuestra elección.

Catar es analizar el color, olor, sabor y textura del vino.

Empezaremos por disponer de una copa de cristal adecuada, que deberá ser ancha para facilitar el movimiento del vino.

En el borde del vino descubriremos su evolución pues se pierde color rojo a medida que el vino envejece.

El color más violeta nos indicará juventud y el color naranja un vino más viejo.

En el color descubriremos tambíen su limpieza y brillo y en las lágrimas de la copa el grado, que será mayor con las lágrimas más gruesas.

En los aromas detectaremos los de flores y frutas de la variedad y los más complejos como los especiados.

En los blancos notará más aromas cítricos y en los tintos, los frutos rojos como la grosella o la frambuesa.

Un buen vino será aquel que nos proporcione sensaciones equilibradas y agradables, como sucede en aquellos bien ensamblados cuya textura es sedosa.

Lo importante en todo caso será practicar el placer de descubrir. Poco a poco disfrutará más y más.

 

Blanco y en barrica

Entre los vinos blancos, tan apetecibles en estas fechas para disfrutar con la cocina marinera, los hay con sutiles diferencias determinadas por su paso por barrica.

Se trata de los blancos fermentados en barrica, como nuestro Estola, elaborado con las variedades airén y chardonnay.

Esta forma de elaboración sustituye la fermentación tradicional de los depósitos de acero inoxidable por la fermentación en barricas de roble americano.

Con ello se consigue la fusión aromática de barrica y fruto y una mayor complejidad donde a lo frutal se le añade el toque exótico de la madera.

Estos vinos tienen una coloración más intensa y, así, el Estola criado en barrica presenta un color amarillo dorado, limpio y brillante.

Nuestro blanco es espléndido en nariz y al paladar se distingue un vino con más cuerpo pero con la acidez perfectamente equilibrada y ensamblada.

Un vino balsámico y largo con excelente final, para disfrutar con los buenos pescados blancos.